La necesidad de un espacio mental de paz

La necesidad de un espacio mental de paz

¿Cuándo fue la última vez que te sentaste, completamente tranquilo, sin distracciones, ni perturbaciones, sin tv, ni música, libros, comida, computador, celular, amigos ni nada sobre lo que tuvieras que pensar o resolver en tu mente?

Algunos pueden considerar el estado de paz mental como algo aburrido, estático y poco excitante, hasta en el peor de los casos una experiencia aterradora. Especialmente en el caso de las personas con adicciones, que buscan estados de desconexión  a través de las drogas, alcohol, comida, juego, compras, internet, etc., percibiendo que solo la vida con grandes altibajos emocionales y sensaciones desbordantes es deseable y valiosa de ser vivida.

Sin embargo, ese estilo de vida oculta la posibilidad de reconocer el valor de estar presentes, poder disfrutar de lo que se tiene a la mano, aunque aparentemente esto no sea valioso. La práctica de detenerse y disfrutar de la paz que se puede disponer permite abrir un espacio mental donde cultivar la serenidad para relacionarnos con todo lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que nos ocurre a nosotros mismos.

Estamos tan ocupados haciendo cosas todo el tiempo, que no tenemos ya puntos de referencia acerca de lo que significa permanecer en calma, simplemente descansando la mente, convirtiéndonos en adictos a “hacer cosas”, incluso si se trata de solo pensar. Siendo nada sorprendente que sentarse en silencio y sin distracciones pueda hacernos sentir al principio como un marciano.

Intenta esta práctica de “No Hacer”.

Hazlo ahora. Sin moverte en donde estés, sentado o parado o acostado, deja de leer esta columna, cierra suavemente los ojos y permanece así durante uno o dos minutos. No pasa nada si un montón de pensamientos viene a tu mente; solo deja que vengan y se vayan solos, pero observa lo que se siente permaneciendo en calma, sin hacer nada, solo concentrado en tu respiración sintiendo como entra y sale el aire por tu nariz, durante uno o dos minutos.

¿Cómo te ha ido? Quizás te hayas sentido muy relajado o acaso has sentido la necesidad de “hacer algo”. No te preocupes, es solo un ejercicio para aprender a serenarnos y permanecer en paz con nosotros mismos.

No es necesario consumir ninguna sustancia, ni obtener ningún logro particular ni viajar a ningún lugar para alcanzar la paz. Basta con detenernos y conectarnos con nosotros mismos y permanecer en el presente. Si nos refugiamos en esa paz, tendremos en nuestras manos una habilidad que no depende de condiciones externas, que es valiosa en sí misma y que además puede ayudarnos en esos momentos de dificultad o conflicto.

Nadie sugiere que sea malo ver tv, escuchar música o salir con amigos. Al contrario se puede disfrutar de esas actividades, pero es útil reconocer que proporcionan una felicidad temporal, más que una sensación duradera de paz. Y la mayoría vivimos moviéndonos de una distracción a otra. Es solo que sin distracciones uno se vuelve consciente de ellas. Todas las distracciones afectan nuestra capacidad de  concentración, de actuar y de vivir a un nivel óptimo de vida.

Comprender la experiencia de sentirse en paz, con todas sus cualidades (no solo como una ausencia de conflicto) abre posibilidades de ir reconociéndola en cada una de nuestras experiencias. Lamentablemente, la sensación de paz no es algo que se enseña en la escuela o en el hogar, por lo tanto no estamos familiarizados con ese estado tan necesario e importante.

Cuánto sufrimiento nos hubiésemos ahorrado, si nos hubiesen enseñado desde pequeños a disfrutar de un espacio mental de paz. Y aunque lo ocurrido ya no puede modificarse, si podemos de hoy en adelante cambiar y buscar practicar estados de paz, generando este regalo para ti mismo y que también favorecerá a quienes te rodean.

Ps. Claudia Rojas