Terapia Ocupacional

Terapia Ocupacional

La Terapia Ocupacional busca mejorar el desempeño de las personas y el modo en que cada una participa en las distintas áreas de la vida cotidiana. Desde sus inicios en E.E.U.U., esta profesión rescata el uso de las actividades cotidianas como medio terapéutico para propiciar el bienestar físico, social y psicológico.

Si bien la profesión -a lo largo de su historia- ha desarrollado acciones orientadas a la mejora de la salud física y mental, actualmente su observación y análisis del desempeño se ha ampliado a campos emergentes.

En el proceso de evaluación, el terapeuta ocupacional explora todas las áreas donde las personas desempeñan actividades significativas, identificando aquellas fortalezas y limitaciones en el funcionamiento diario, para luego elaborar un plan de tratamiento individualizado.

Ampliando posibilidades de participación ocupacional significativa

Nuestra vida transcurre en la experiencia de diversas actividades y roles, organizadas según intereses y prioridades particulares, configurando un estilo de vida.

El estilo de vida de cada persona es construido a partir de elecciones, que se expresan en una rutina diaria, permitiendo ejercer diversas responsabilidades, disponer de tiempos para desarrollar la autorrealización, percibir la capacidad para asumir desafíos y descubrir motivaciones para proyectarse.

Cuando este estilo se manifiesta naturalmente en diversas áreas -como el tiempo libre, autocuidado, juego, trabajo, educación y participación social- y produce bienestar psicosocial, entonces podemos reconocer un equilibrio en el desempeño diario.

Si una persona vivencia una situación compleja –enfermedad, discapacidad, adicción, duelo o trauma- los roles, actividades y tareas propias de cada área de la vida caen en un desequilibrio, disminuyendo la motivación, la capacidad de disfrutar y de sentirse competente.

Terapia Ocupacional y Adicciones

En circunstancias en que las personas han desarrollado patrones de vida disfuncionales, se predisponen condiciones de riesgo a partir las cuales se pueden instalar conductas adictivas.

Por ejemplo, si alguien dedica el uso del tiempo únicamente para actividades de ocio, descuidando las otras áreas de desempeño (descanso, trabajo, educación, responsabilidades en el hogar, entre otras), se genera un desequilibrio del desempeño diario. Esto podría predisponer al desarrollo de conductas adictivas.

Así mismo, cuando las personas mantienen conductas adictivas, su rutina se enfoca en torno al consumo, lo que interfiere en el desarrollo normal de otras actividades. En este contexto, suelen evidenciarse algunas problemáticas en el desempeño de ocupaciones, como por ejemplo:

  • Tiempo libre: se observa una disminución y un estrechamiento del repertorio de actividades.
  • Trabajo: se genera ausentismo laboral, accidentes, licencias médicas prolongadas y disminución de la productividad.
  • Actividades de la vida diaria: se deteriora el cuidado de sí mismo y la relación con el entorno.

Por lo tanto, el proceso de Terapia Ocupacional en adicciones comprende las fases de evaluación e intervención con la persona, red de apoyo y contexto. Se centra en recuperar autonomía e incorporar y/o resignificar actividades y espacios de participación que se orienten a concretar metas y proyectos de vida. Para ello, utiliza como un medio y como un fin las actividades cotidianas relacionadas con la historia de vida, habilidades e intereses de cada persona.

El proceso terapéutico es dinámico, por lo que constantemente se reevalúan los objetivos según las necesidades de las personas y la etapa en que se encuentran. El terapeuta ocupacional apoya y orienta en priorizar los objetivos a corto, mediano y largo plazo, y en adecuar los niveles de desafío en las actividades para desarrollar el sentido de logro, competencia y consolidación de metas.