Padres de adolescentes

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Buena comunicación entre padres e hijos adolescentes: momentos únicos

Muchas veces escuchamos que los padres de adolescentes deben mantener una buena comunicación con sus hijos/hijas, pero ¿qué significa exactamente tener una buena comunicación?

Quizá lo primero que podemos decir al respecto, es que no hay que confundir una buena comunicación con una relación de igualdad. Padres e hijos no son iguales: se encuentran en etapas vitales muy distintas y tienen roles y responsabilidades diferentes; para que padres e hijos puedan tener una buena comunicación es necesario que cada uno entienda y asuma el lugar complementario que ocupa en la relación con el otro.

El adolescente viene saliendo de la infancia, período en el cual las reglas de comunicación con los padres eran muy distintas de lo que son ahora: el niño tenía menor grado de independencia física y emocional, y los padres probablemente sabían mucho más acerca de su vida y tenían un mayor grado de control. Pero ahora, la consigna del joven es independizarse; se le incentiva a ser más autónomo y asumir sus responsabilidades; a establecer relaciones con sus pares y a tener un punto de vista propio.

Una buena comunicación con los hijos debería permitir a los padres acercarse para conocer más acerca de ellos, sin que estos se sientan invadidos, pero también, sin que se vean obligados a entrar en una relación simétrica en la cual el padre pasa a ser un amigo que escucha sin juzgar. Moverse entre estos dos polos requiere de flexibilidad: cada conversación es única, cada momento de ambos, padre e hijo, es único.

¿Cómo lograr que los adolescentes respeten a sus padres? la consecuencia

Si se pregunta a los padres si sus hijos adolescentes los respetan, muchos responderán que no, que ya no los respetan como cuando eran niños, que los encuentran obsoletos. Obviamente, el respeto que un adolescente puede sentir por su padre o madre es distinto al del niño; al niño le resulta lógico respetar a los padres de los que depende para sobrevivir; se deja cuidar por ellos, y esto es más importante que analizar si lo hacen bien o mal. Por lo tanto, puede que estemos hablando de otro tipo de respeto.

El adolescente empieza a mirar a los padres; los observa para ver si realmente hacen lo que dicen, si las cosas son como ellos dicen, y si es posible adoptarlos como modelos. El adolescente tiene más espacio para tomar sus propias decisiones, y esto lo hará de acuerdo a su nueva mirada crítica de la realidad.

Quizá una de las cosas que infunde más respeto en los adolescentes hacia sus padres es cuando pueden decir que éstos son consecuentes, es decir, que siguen el estilo de vida que promueven para sus hijos. No puedo esperar que mis hijos respeten los límites si yo no respeto los de ellos o los de otros ajenos a la familia. No puedo pedirle a mis hijos que se cuiden si yo no sé cuidarme y me excedo en mi labor de padre por darle más a ellos, por ejemplo. La consecuencia significa, por lo tanto, que las reglas sean claras y explícitas, y que tanto padres como hijos validen las reglas propias y las del otro.

imagen: http://www.secureteen.com/juvenile-delinquency/things-teens-dont-understand-about-parental-authority/