Programa de Adolescencia

La evolución de los tratamientos de salud mental, ha evidenciado que en la adolescencia se requieren programas específicos, con importantes diferencias respecto de los programas para atención de adultos.

Nuestro programa de adolescencia está especialmente diseñado para atender jóvenes con problemas emocionales y conductuales, que comúnmente consultan por:

  • Cuadros depresivos o ansiosos (fobias, crisis de pánico, etc.).
  • Impulsividad, conductas de riesgo, auto y heteroagresividad.
  • Problemas académicos.
  • Uso y abuso de drogas.
  • Dificultades en relación con los pares (aislamiento, bullying, etc.)
  • Disfunción familiar.

Nuestra concepción

Consideramos que la etapa de la adolescencia es un terreno sumamente fértil y propicio para trabajar en establecer relaciones familiares más saludables. El adolescente está en una etapa de crecimiento y aprendizaje en la que es capaz de absorber más que nunca todo lo que el medio pueda ofrecerle.

Es frecuente que las dificultades del adolescente generen, a su vez, problemas en la relación entre los padres, ya que se cuestiona el modelo parental y se hace necesaria una acomodación a los cambios del joven y una reevaluación de los roles que han estado desempeñando el padre y la madre en el desarrollo de su hijo o hija.

En este programa, proponemos soluciones que abarcan el ámbito individual y social, y que se ajustan a cada situación particular. Por lo tanto, la ayuda ofrecida puede revestir la forma de evaluación psiquiátrica y psicológica, asesoría a los padres y/o familiares, intervenciones psicoterapéuticas con el adolescente, terapia familiar y/o farmacología. Ello se construye en torno a un esquema básico de tratamiento ofrecido a los padres y al adolescente, de acuerdo a sus necesidades.

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F.A.Q - Preguntas frecuentes sobre la adolescencia

  • Hábitos saludables de sueño/vigilia.
  • Hábitos alimentarios sanos, con horarios establecidos y cantidades apropiadas.
  • Hábitos de higiene personal.
  • Hábitos de cuidado de su espacio personal y colaboración en tareas domésticas.
  • Hábitos académicos, con adecuada organización de los tiempos de estudio para cumplir con las tareas que se le asignan.
  • Organización del tiempo libre, incluyendo la práctica de actividades recreativas (deporte, disciplina artística, hobby).
  • El joven puede tener problemas de comunicación (puede que le cueste entender a sus familiares y ser entendido por ellos).
  • Puede que el adolescente se aísle de sus pares.
  • Puede que el joven se vincule con grupos de riesgo.
  • Puede que maneje las relaciones de manera impulsiva.

Manejo de dinero:

  • Los adolescentes actuales manejan una cantidad mayor de dinero que los jóvenes de décadas pasadas, lo cual les da mayor acceso al consumo de sustancias.
  • La tenencia de dinero otorga a los jóvenes un poder de compra que no tiene precedentes en las generaciones anteriores.

Duración de los “carretes”:

  • Actualmente las salidas nocturnas son más prolongadas que hace algunas décadas.
  • Además, los jóvenes se reúnen en distintos lugares, partiendo por un punto inicial de reunión (la previa) desde donde deciden trasladarse a otros puntos de encuentro.
  • En estas “previas”, generalmente se consume alcohol en cantidades elevadas y en poco tiempo, para “calentar motores”.
  • Luego viene el carrete principal, en el cual se sigue consumiendo alcohol.
  • Por último el “after”, generalmente en la madrugada, en el cual se sigue consumiendo.
  • Por lo tanto, la oferta es muy amplia y se hace difícil para los jóvenes mantener su consumo dentro de parámetros aceptables.

Establecer reglas

  • Es necesario establecer de antemano reglas claras. De hecho, los hijos esperan y necesitan que sus padres les pongan restricciones cuando ellos no están seguros del límite. Y mientras más sentido le haga al joven, más fácil le será seguir los acuerdos.
  • Los padres deberán liderar el proceso de toma de decisión y los jóvenes tendrán que incluirse en ellas.
  • Para tomar las mejores medidas, es importante conocer algunos detalles de la actividad, como por ejemplo, conocer a los amigos, los padres de los amigos, saber el lugar y el horario del carrete, etc.
  • Si bien en un principio el establecimiento de las reglas puede ser bastante guiado por los padres, en períodos posteriores es esperable que el adolescente se desempeñe con progresivos niveles e autonomía.

Participar en los traslados:

  • El traslado a los hijos a sus salidas nocturnas permite saber más acerca de ellos en estos contextos. Los obliga a autoregularse, al saber que los padres van a ver cómo vuelven después del carrete.
  • Adicionalmente, realizar estos traslados facilita conocer el ambiente en el que se da la fiesta y los amigos que participan.

Planificación del consumo de alcohol:

  • Según la opinión experta respecto del consumo de alcohol de los jóvenes, vale la frase “mientras más tarde mejor”. Y ojalá no antes de los 18 años, ya que el cerebro humano no ha terminado su proceso madurativo.
  • No obstante, si pese a esta recomendación los padres deciden que el joven ya puede ingerir alcohol, resulta positivo planificar cómo será este consumo. Por ejemplo, es conveniente fijar de antemano cuánto y cómo puede tomar el joven en el carrete y no dejarlo a su criterio o que lo decida sobre la marcha.
  • Frente a los incumplimientos de los acuerdos, debe haber consecuencias acordes y contiguas en el tiempo.

El modelo de los padres:

  • El ejemplo de los papás es lo que mejor sostiene la práctica de control del consumo de alcohol. Para ello se requiere que la conducta de los adultos sea coherente con el permiso.
  • El padre que intenta poner un límite no se puede permitir excesos con el pretexto de que “es grande” o que “sabe lo que hace”.

En los adolescentes, los problemas de consumo de alcohol se presentan de forma distinta que en los adultos. En términos generales, se manifiestan a través de una serie de alteraciones conductuales, como por ejemplo:

  • Salidas excesivas, demasiado frecuentes y prolongadas.
  • Episodios repetidos de ingesta excesiva de alcohol.
  • Dificultades en las relaciones interpersonales: actitud distante o irritabilidad hacia amigos y familiares, involucramiento en peleas o riñas durante las fiestas.
  • Mal desempeño académico: baja en las notas o incumplimiento de las obligaciones académicas.
  • Sexo desprotegido: encuentros sexuales casuales sin planificación anticonceptiva ni protección contra enfermedades venéreas.
  • Mentiras frecuentes acerca de dónde están, con quién, cuánto consumen, etc.
  • Conductas delictivas, como robar o dañar bienes públicos.

F.A.Q - Preguntas frecuentes sobre el programa de adolescencia

El programa de adolescencia de Neveria consiste en una serie de actividades destinadas a la atención de jóvenes con problemas emocionales y conductuales, que comúnmente consultan por:

  • Cuadros depresivos o ansiosos (fobias, crisis de pánico, etc.).
  • Impulsividad, conductas de riesgo, auto y heteroagresividad.
  • Problemas académicos.
  • Uso y abuso de drogas.
  • Dificultades en relación con los pares (aislamiento, bullying, etc.)
  • Disfunción familiar.

El programa de adolescencia está compuesto por un equipo multidisciplinario:

  • Psiquiatra especialista en adicciones
  • Psicóloga especialista en psicoterapia
  • Psicólogo familiar especialista en adolescencia
  • Terapeuta ocupacional

Como equipo evaluamos al joven y diseñamos el tratamiento que más responda a sus necesidades. Comúnmente el paciente asiste a sesiones de psicoterapia individual. Muchos de ellos pueden requerir además, medicamentos prescritos por un psiquiatra. También es habitual la terapia familiar. Por último, la terapia ocupacional resulta de gran ayuda para organizar los hábitos de un paciente.

A menudo sucede que los jóvenes no tienen conciencia del problema y son los padres los que perciben la magnitud de sus consecuencias. Ofrecemos a los padres una reunión para orientarlos y elaborar un plan de acción conjunto, de modo de facilitar que el joven acceda voluntariamente a una primera consulta.

El programa de adolescencia ha desarrollado un modelo básicamente ambulatorio para tratar y resolver los motivos de consulta por los que acuden nuestros pacientes. En el caso de ser necesaria una hospitalización, existe un convenio con una clínica psiquiátrica cercana.

En general es posible coordinar un trabajo conjunto con el paciente y con el psicólogo o psiquiatra que lo deriva.

En términos generales y dependiendo del motivo de consulta, se propone un tratamiento de un año. Terminando ese período se puede evaluar el cierre o continuidad del proceso.

Se entregan boletas de honorarios que los pacientes y su familia pueden reembolsar de acuerdo a su plan de salud o a su seguro complementario.

El ideal es que el joven asista a una primera sesión acompañado de algún familiar cercano, el cual será informado oportunamente sobre las medidas a seguir y cómo continúa el proceso de evaluación.