Rosa, contadora.

Para efectos de este testimonio, mi nombre es Rosa. Quiero aquí exponer los principales problemas que provocó mi adicción a la cocaína y todas las reparaciones en las cuales he estado trabajando. Mis hijos El problema con ellos era que, producto del consumo, yo tenía nada o muy poca paciencia, una irritabilidad absoluta, cero tolerancia, me sentía totalmente sobrepasada y agobiada. Mi reparación ha sido tratar de ordenar las cosas asistiendo a psiquiatra familiar con énfasis en la programación de actividades y la importancia de cada cosa para los niños. En términos generales lo más importante pienso es el tiempo que he pasado con ellos tratando de compartir sus cosas y no esperando fuertes satisfacciones, sino más bien estando presente en las cosas sencillas. Principalmente con Miguel era la poca paciencia y el poco involucramiento en sus cosas, entregando la responsabilidad absoluta de su crecimiento a terceros, ya sea el colegio o sus terapeutas. En la actualidad me he acercado mucho más a él, con paciencia y serenidad, entendiéndolo, pasando más tiempo con él y aprendiendo a poner límites en su crianza. Con Raimundo, tengo la claridad de que es un niño de 9 años con sus propias características y necesidades. Sé que él se debe potenciar y desarrollar de la mejor manera. Estoy viendo junto con mi marido lo que sea mejor para su futuro, ya sea cambiándolo de colegio, apoyándolo en alguna actividad extraprogramática o solamente compartiendo más tiempo con él. Con Rebeca creo que hubo un episodio trascendental, hace 2 años atrás, que le pudo generar vergüenza de mí en un paseo de su curso en el que yo bebí más de la cuenta. Durante todo este tiempo de reparación le he demostrado a Rebeca que puede confiar en su mamá, me he acercado a ella, hemos salido solas de compras, constantemente le estoy demostrando mi amor y repitiendo lo importante que ella es para mí, estoy tratando de que me vea como una mujer responsable, que no tomo alcohol, que soy una profesional que es capaz de poner límites, en definitiva una mamá que ella pueda respetar y ojalá admirar. He demostrado interés por las cosas que a ella le interesan, principalmente por su deporte, el volleyball. Últimamente, ella ha invitado amigas a nuestra casa, lo que me ha hecho sentir muy bien. Mis hermanas El problema que mi adicción provocó en nuestra relación como hermanas fue el distanciamiento y la poca comunicación. Según sus propias palabras, mi hermana Ximena me dijo: “Yo veía que no te interesaba lo que pasaba a nuestro alrededor, creo que disimulabas, escondías tus emociones, necesidades y sentimientos, eras destructiva, no constructiva”. Además, dijo: “No eras capaz de pedir ayuda a quienes más te queremos, creías poder hacerlo todo, creías que eras autosuficiente y que tus problemas los arreglabas sola...te marginabas de todo”. Ante la pregunta de qué falta, me contestó: ”falta que creas más en ti, que tu autoestima aumente, que disfrutes de lo que tienes ...que no te angusties por lo que no tienes…existe mucha gente que te ama... y mucho para vivir y disfrutar de la vida”. Mi marido Frente al daño provocado por la adicción, mi marido dice: “Lo principal fue el distanciamiento entre nosotros. A pesar de que hace tiempo no teníamos una comunicación fluida, esto se acrecentó y casi no había comunicación, era muy difícil hablar contigo de cualquier tema. Estabas demasiado irritada, alterada y agresiva, con mucho odio hacia mí”. También dijo: “Lo otro que me afectó harto fue tu deseo recurrente de que me fuera de la casa, muchas veces pensé en hacerlo, pero sabía que no estabas en condiciones de estar sola y yo no quería irme, por que todavía te quiero”. En relación a la Reparación, él me dijo: “Creo que has avanzado harto en tu recuperación, sobre todo el control de tus emociones, esto ha hecho que en la casa estemos más tranquilos y exista un ambiente más sano para vivir. Siento que nos hemos acercado un poco más entre nosotros”. Además, él agrega: “Respecto de los niños, creo que el principal daño fue que ellos percibían tu estado de ánimo y no estaban felices. También sentía que si bien te preocupabas de ellos en la parte doméstica (trámites, médicos, colegio, etc.), no estabas realmente con ellos, no compartías sus cosas, no disfrutabas su presencia. Creo que eso ha cambiado mucho, te siento mucho más cercana a ellos y los veo más felices”. Conclusión En términos generales la impresión que hoy me acompaña, es de equilibrio y tranquilidad. Siento que voy por el camino correcto en la reparación que debo realizar. Sé que debo preocuparme más por mí como mujer. Afortunadamente, la sensación de depresión que mucho tiempo me acompañó, ya no está presente. Sé claramente que la adicción no es el camino para abordar mis problemas. A pesar de que las cosas no cambian en su totalidad, he recuperado estabilidad y no me desbordo frente a las vivencias diarias de las que soy parte cotidianamente.
2014-01-09T21:31:28+00:00
“En términos generales la impresión que hoy me acompaña, es de equilibrio y tranquilidad. Siento que voy por el camino correcto en la reparación que debo realizar. Sé que debo preocuparme más por mí como mujer. Afortunadamente, la sensación de depresión que mucho tiempo me acompañó, ya no está presente”